
Se me ocurrió una cuestión que siendo purrete no podría ser ni pensada (al menos que seas o hayas sido un genio, o te la digan jaja). Es algo cruel, pero considerandolo bien ahora (Ya siendo mas grande y teniendo una base de reflexiones própias) Esta cuestión no era más que un "juego" de superación hacia nosotros (niños en ese entonces) pensandolo del lado bueno (y espero que haya sido así, jaja).
Imagínese: Ocho años, mas o menos, dentro de un tope y un mínimo a esa edad. Venías del colégio contento con tu 9 en el exámen de matemáticas. La inocente altanería se inflaba en tu pecho, te lo habías ganado, nada te podía ganar, me atrevo hasta decir que te sentías "el dios del universo" (a esa edad estas palabras no contienen el peso que siendo más maduro tendrían y si así fuera, si lo tendría; pobre de este muchacho, me daría pena).
Llegaste a tu casa. De suerte pudiste entrar por la puerta, venías bien agrandado (jaja) y le gritaste a tu vieja (mamá en ese entonces) en un intento de atraerla hacia vos: -Maaaaaaaaaaaaaaaaa, ya lleguéeee.
Siendo ella tu madre y sabiendo que tenias "prueba" (después cámbia de nombre y se llama exámen cuando sos mas grande -es inexplicable el por qué del cambio, pero es asi y fin-) Seguimos. Tu madre te responde con la pregunta que estas dispuesto a escuchar. Volás entre algodones en ese instante tan dulce de tu vida, es la cúspide, el espacio, el uno del top ten. Se acerca el momento y cruza la línea, la pregunta ha sido arrojada (¿Cómo te fué en la prueba? es la pregunta para los que aún no entienden).
Le respondes tu nota bien clarito para que te escuche y te das cuenta que esta empalagada de vanidad y aunque sabés que es así, aún esperás la contestación halagante.
- ¡Qué bien mi amor! ¿y cuanto sacaron los demás?...
Nooooooooooooooooo. Se te desinfla el pecho, te sentis el más vago, ignorante y feo que existe (jaja). Lo del amo del universo se te fue al carajo, caíste a la realidad porque sabes que te lo preguntó para saber si alguien sacó mas, ¡¡¡y así es!!!, ¡Toscanito sacó 10!. ¡Qué desilución, tengo que mejorar más!.
Saludos.
Imagínese: Ocho años, mas o menos, dentro de un tope y un mínimo a esa edad. Venías del colégio contento con tu 9 en el exámen de matemáticas. La inocente altanería se inflaba en tu pecho, te lo habías ganado, nada te podía ganar, me atrevo hasta decir que te sentías "el dios del universo" (a esa edad estas palabras no contienen el peso que siendo más maduro tendrían y si así fuera, si lo tendría; pobre de este muchacho, me daría pena).
Llegaste a tu casa. De suerte pudiste entrar por la puerta, venías bien agrandado (jaja) y le gritaste a tu vieja (mamá en ese entonces) en un intento de atraerla hacia vos: -Maaaaaaaaaaaaaaaaa, ya lleguéeee.
Siendo ella tu madre y sabiendo que tenias "prueba" (después cámbia de nombre y se llama exámen cuando sos mas grande -es inexplicable el por qué del cambio, pero es asi y fin-) Seguimos. Tu madre te responde con la pregunta que estas dispuesto a escuchar. Volás entre algodones en ese instante tan dulce de tu vida, es la cúspide, el espacio, el uno del top ten. Se acerca el momento y cruza la línea, la pregunta ha sido arrojada (¿Cómo te fué en la prueba? es la pregunta para los que aún no entienden).
Le respondes tu nota bien clarito para que te escuche y te das cuenta que esta empalagada de vanidad y aunque sabés que es así, aún esperás la contestación halagante.
- ¡Qué bien mi amor! ¿y cuanto sacaron los demás?...
Nooooooooooooooooo. Se te desinfla el pecho, te sentis el más vago, ignorante y feo que existe (jaja). Lo del amo del universo se te fue al carajo, caíste a la realidad porque sabes que te lo preguntó para saber si alguien sacó mas, ¡¡¡y así es!!!, ¡Toscanito sacó 10!. ¡Qué desilución, tengo que mejorar más!.
Saludos.