lunes, 5 de octubre de 2009

Quince Cincuentiséis


Los celulares llevan una buena cantidad de puntos impensados sobre sus hombros. En esta ocación, un acontecimiento bastante usual en relación a esta máquina tan estimada.

No tenés más crédito. ¡Uh! Otra vez a recargar. Porque es re-cargar. Cargar. Cargar. Cargar y más cargar. Recontra-cargar.
Te proponés terminar con la misión y buscás el dinero necesario para acabar con esto. Generalmente son $15. Más la promoción. Algunos mensajes de regalo.

Llegás al lugar y te están atendiendo. Realmente estás muy tranquilo pues no sabes que dentro de unos segundos una gota de sudor te correrá por la sien.

- Hola ¿Qué tal? -saludás cordialmente.

- Hola ¿Qué necesita?

- Saldo virtual por favor.

- Bien ¿Cuánto necesita?

- 15 pesos.

- Ok. ¿De cuál empresa es?

- *******

- De acuerdo. ¿A qué número?

Una patada eléctrica te pone en shock. Algo no está bien. El tiempo gira 90 grados y se convierte en cuenta regresiva. 15... 14... 13... 12... La agitación es interna. La chica que atiende está esperando y el tiempo sigue corriendo.

¡Pucha! ¡No me acuerdo mi propio número!

5 comentarios:

Florencia dijo...

Jajaja, yo lo tengo anotado en el mismo teléfono. A lo mejor el dato te ayude a evitar el nerviosismo pre-carga.

diegol dijo...

La gota me cae por el culo, porque me queda lejos el locutorio y llego todo transpirado.

sol dijo...

yo noo se mi propio numero, pero mi cel en una parte dice tu linea y me salva jajaj

pauguer dijo...

jajajaj que bien estuvo diego

Esencia de Mujer dijo...

Yo no me se mi numero , PUES NUNCA ME LLAMO . PLOP!