
Los celulares llevan una buena cantidad de puntos impensados sobre sus hombros. En esta ocación, un acontecimiento bastante usual en relación a esta máquina tan estimada.
No tenés más crédito. ¡Uh! Otra vez a recargar. Porque es re-cargar. Cargar. Cargar. Cargar y más cargar. Recontra-cargar.
Te proponés terminar con la misión y buscás el dinero necesario para acabar con esto. Generalmente son $15. Más la promoción. Algunos mensajes de regalo.
Llegás al lugar y te están atendiendo. Realmente estás muy tranquilo pues no sabes que dentro de unos segundos una gota de sudor te correrá por la sien.
- Hola ¿Qué tal? -saludás cordialmente.
- Hola ¿Qué necesita?
- Saldo virtual por favor.
- Bien ¿Cuánto necesita?
- 15 pesos.
- Ok. ¿De cuál empresa es?
- *******
- De acuerdo. ¿A qué número?
Una patada eléctrica te pone en shock. Algo no está bien. El tiempo gira 90 grados y se convierte en cuenta regresiva. 15... 14... 13... 12... La agitación es interna. La chica que atiende está esperando y el tiempo sigue corriendo.
¡Pucha! ¡No me acuerdo mi propio número!
5 comentarios:
Jajaja, yo lo tengo anotado en el mismo teléfono. A lo mejor el dato te ayude a evitar el nerviosismo pre-carga.
La gota me cae por el culo, porque me queda lejos el locutorio y llego todo transpirado.
yo noo se mi propio numero, pero mi cel en una parte dice tu linea y me salva jajaj
jajajaj que bien estuvo diego
Yo no me se mi numero , PUES NUNCA ME LLAMO . PLOP!
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